¿Es segura el agua del grifo en 2022?

¿Son peligrosos los desinfectantes utilizados por la red pública de agua potable del grifo?

Muchas personas preocupadas por la salud de su familia y la suya, agradecen conocer cómo obtener información fidedigna sobre si consumir o no el agua del grifo.

Según un texto publicado en la revista de una famosa universidad de España, se hace referencia a dicha cuestión:

«En la mayoría de las poblaciones es preferible consumir agua mineral, o de un manantial o fuente de confianza, al agua del grifo».

Grifos públicos

Sigue comentando que a las redes públicas de distribución de agua se les añaden compuestos químicos como el cloro o el flúor, que aunque son imprescindibles para evitar la contaminación por microbios, pueden resultar peligrosos incluso con las dosis mínimas utilizadas por las autoridades sanitarias publicas.

A continuación sigue exponiendo cifras supuestamente contrastadas, tales como:

«En Estados Unidos se ha comprobado que uno de cada cuatro cánceres de vejiga en no fumadores, o uno de cada diez en fumadores, se debe a la cloración del agua potable».

Cañerías del agua potable del grifo obsoletas

En tercer lugar, arremete contra las conducciones y cañerías claramente obsoletas:

«Además, si las tuberías por donde circula el agua hasta nuestro grifo son de plomo, es conveniente saber que este metal pesado se disuelve en el agua de consumo, y que el plomo es muy tóxico para el organismo».

Continua «al ser ingerido, aún en casi imperceptibles dosis, puede dar lugar a graves enfermedades».

Por último, Suelta la guinda con la presunta existencia de elementos extraños:

«También se pueden encontrar en el agua del grifo otros elementos altamente tóxicos como el mercurio, el cadmio y los nitratos de los pesticidas agrícolas (especialmente en zonas industriales o agrícolas)».

Agua del grifo en zonas rurales

Si resides en zonas rurales o agrícolas y estás en contacto con perros que cuidan el ganado, te interesa leer el siguiente artículo sobre la hidatidosis o quistes hidatídicos.

Si hacemos caso de tales afirmaciones y datos, lo extraño sería que todavía estemos vivos casi todos los habitantes de los países llamados civilizados en los que circula agua potable por las cañerías.

Por si nos preguntamos si es más saludable beber agua del grifo o embotellada, la respuesta es sencilla:

«En términos generales, el agua del grifo es igual de buena y cuesta mucho más barata«.

gotas de rocio

Mitos, mentiras y medias verdades sobre el agua del grifo

Empecemos por el flúor:

Por ejemplo, solo se añade flúor en España en algunas zonas de Euskadi y en el resto del país jamás se ha añadido a pesar que durante los ochenta hubo ciertas campañas para institucionalizar su presencia. El flúor previene las caries pero es corrosivo para los dientes.

Pasemos al cloro y su polémica relación con el cáncer de vejiga:

Existe desde hace unos cuantos años, cierta polémica con estudios a favor y en contra sobre una relación clara entre este tipo de tumor y el consumo de agua del grifo clorada.

Entre los más recientes se encuentra un meta-análisis de 2005, que fija un incremento en el riesgo de 0,8 puntos (del 1,1% al 1,9%) en hombres y de 0,6 puntos (del 1,2% al 1,8%) en mujeres.

En 2007 los autores de esta revisión publicaron un estudio realizado en base a controles en España en el que aumentaban el riesgo medio al 2,1%, e incluían riesgo en oler el agua clorada e incluso en ducharse con ella.

El culpable de este riesgo serían los triahalomentanos, compuestos volátiles que se producen al reaccionar el cloro con la materia orgánica durante la potabilización.

Sin embargo, la OMS considera que el riesgo es de un caso por cada 100.000 personas que beben agua potable del grifo durante 70 años, y para los mismos parámetros, la Unión Europea traslada el riesgo a una persona de cada un millón.

Si comparamos con el riesgo que supone el beber agua no tratada, existe un contraste realmente alto. Solo tenemos que mirar hacia los países considerados tercermundistas para darnos cuenta de ello.

Abrevadero par el ganado

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En todo caso no hemos encontrado datos que apoyen que un 25% de los cánceres de vejiga se deban al consumo de agua del grifo, ni que dicha proporción sume el 10% en fumadores.

Respecto al plomo:

Resulta que solo el plomo como elemento iónico y molecular, libre, es el venenoso por su alta reactividad.

El plomo de las antiguas tuberías, al encontrarse formando una estructura sólida, no se libera de forma iónica, pues el pH del agua no es lo suficientemente ácido como para que se produzca tal liberación.

De ser así, miles y miles de muertes, podrían atribuirse a dicho elemento desde el inicio del antiguo imperio romano.

Otro tema es que existan materiales más modernos e inertes, más de hecho, la presencia de plomo es ya prácticamente inexistente.

Finalmente, respecto a «otros elementos altamente tóxicos como el mercurio, el cadmio y los nitratos de los pesticidas agrícolas (especialmente en zonas industriales o agrícolas)», baste con decir que del agua de consumo se hacen constantes controles en todas las redes de abastecimiento de agua potable.

Si por cualquier circunstancia se detecta una fuga o una contaminación sea del origen que sea, se emite un aviso a la población para que evite usarla para su consumo hasta que se solucione el problema.

agua estancada

Conclusión

El cloro que se inyecta en las redes de abastecimiento de agua potable es extremadamente volátil y al cabo de unos minutos de estar en contacto con el ambiente se evapora y deja de estar presente en el agua.

Si tenemos cierta aprensión a la hora de consumir el agua directamente del grifo, podemos dejarla reposar en cualquier jarra y al cabo de unos minutos contiene dosis ínfimas y despreciables de cloro.

Si lo que se pretende es utilizarla para regar macetas y pequeños jardines, también es recomendable dejar que repose en un recipiente amplio y ventilado, para evitar provocar clorosis a nuestras preciadas plantas.

Otra cosa son las situaciones en las que se puedan producir circunstancias favorables para la aparición de la temible legionella.

Ante la confluencia de factores beneficiosos para su proliferación: altas temperaturas, producción de aerosoles, bañeras o cubas con incrustaciones calcáreas etc. Lo mejor es prevenir.